20 jun. 2011

Aceite de Hipérico, el remedio de San Juan

En San Xoán meigas e bruxas fuxirán (en San Juan meigas y brujas huirán), así versa un dicho gallego. Las fiestas de San Juan Bautista, muy populares en España y Portugal, son celebradas encendiendo fogatas u hogueras. Algunos ven en ellas símbolos de purificación, otros intentan ayudar al sol a renovar energías, ya que a partir de esa noche va perdiendo fuerza porque los días se hacen más cortos. Lo cierto es que esta tradición es antiquísima en la humanidad y va cambiando de nombre conforme va cambiando el paradigma religioso dominante. En este caso el culto católico lo asoció al nacimiento de San Juan Bautista, el 24 de junio.
Los celtas, mucho antes que los cristianos, también celebraban el solsticio de verano, organizando festivales que se extendían del 20 al 24 de junio, donde se realizaban rituales mágicos. Los druidas encendían grandes fogatas por las que hacían pasar al ganado para preservarlo de las epidemias. Para protegerse hacían fuegos frente a las puertas de las casas, en las plazas de los pueblos, en las cumbres de colinas y montañas o junto al mar, en los que se quemaban ruedas de madera que se echaban a rodar por las laderas y se organizaban procesiones con antorchas. Pero el ritual de protección más popular era bailar y saltar alrededor del fuego, y a la mañana siguiente apagaban las fogatas a modo de renovación.
Los griegos no fueron ajenos a estas fiestas, y encontramos antecedentes similares en las consagradas al dios Jano, la deidad de las dos caras.
La tradición nos va dejando leyendas basadas, sobre todo, en las virtudes mágicas atribuidas a las plantas asociadas a esta noche.
La más popular es la recogida de las flores del Hipérico, Hipericón, Corazoncillo, Hierba de San Juan, Sanjuanera, Sanjuanes, Hierba de las heridas, Hierba militar, Alfalfa argentina, Perforada. Su nombre científico o latino: Hypericum perforatum, arbusto originario de Europa, fue llevado a América por los conquistadores. Su flor amarilla-dorada es usada para realizar un remedio para curar heridas y llaga, recolectándose en plena floración y con tiempo soleado, lo que normalmente suele coincidir con la noche de San Juan.
Es una planta con muchas propiedades, pero la que más resalta es la de ser un buen cicatrizante, así como antiséptico, astringente y vulnerario; es también ligeramente sedante y posee propiedades antidepresivas, aunque muy leves.
Debemos advertir que hay tener cuidado con la hipericina, principal componente de esta hierba, ya que produce foto sensibilización, con eritema solar, quemaduras e incluso ulceraciones. De allí que no se recomienda abusar de preparados a base de hipericón, por lo que es recomendable que su empleo esté sujeto a control médico.

Teniendo en cuenta estas contraindicaciones, daré a continuación una sencilla receta para macerar un aceite y beneficiarnos de esta mágica planta.

Aceite de Hipérico

500 gramos de flores
1 litro de aceite de oliva o girasol virgen

Procedimiento

En frasco o bote de cristal, previamente esterilizado (colocarlo en agua llevándolo a ebullición durante 10 minutos), coloque las flores y agregue el aceite. Tape bien el frasco. Se deja en un sito donde le de sol por tres semanas. Moverlo al menos una vez cada dos días. Transcurrido el tiempo indicado, filtre el contenido pasándolo a una botella limpia. Guarde en lugar seco y lejos de la luz.

Con este sencillo aceite vulnerario de hipérico tendremos siempre a mano un excelente cicatrizante, que también podemos usar en casos de contusiones, distensiones ligamentosas y heridas abiertas, por lo que debería estar siempre presente en nuestro botiquín.

Gladys Gómez Flores


Bibliografía

Plantas Medicinales y curativas: Atlas ilustrado de VV. AA. SUSAETA

Remedios Caseros con Plantas Medicinales – RBA LIBROS

http://www.botanical-online.com/medicinalshypericumperforatum.htm

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